Paellas

El concurso de Paellas de Aizerrota se viene celebrando desde mediados del siglo pasado. Ha tenido sus altibajos a lo largo de su historia a consecuencia de su enorme complejidad en su organización, pero siempre ha salido adelante gracias al esfuerzo de un grupo de gente que ha trabajado desinteresadamente con más o menos asiduidad o puntualmente. Cuando hemos querido recordar su evolución, siempre nos hemos dirigido a los socios más veteranos.

A continuación se presenta el texto facilitado por Julián Villelabeitia sobre la historia del Concurso de Paellas, actualmente organizado por Getxoko Itxas Argia. Este escrito guarda una fidelidad absoluta con la narración aportada por Julián. Como al final se podrá observar, está escrita en un momento de inspiración, allá por el año 1999.

SOBRE EL CONCURSO DE PAELLAS

La primera fiesta se celebró el 25 de Julio de 1956, promovida por tres inseparables amigos: Damián Ayo, Antonio Bilbao y Félix Yurrebaso.

Estos tres getxotarras, que gozaban de una gran popularidad y estima en la mayoría de los ambientes y tertulias de sociedades gastronómicas, excursionistas-montañeras y deportivas, formaban la sociedad “IRURENA”. Una sociedad de actuaciones improvisadas, y cuyos objetivos surgían de la forma más inesperada e imaginativa.

Fruto de esta singular forma de actuar de la sociedad, acordaron la celebración en las proximidades del campo del equipo de fútbol “AZKORRI”, de lo que sería el PRIMER CONCURSO DE PAELLAS DE GETXO.

La fiesta comenzó junto al paso a nivel de la estación de GUECHO (grafía que corresponde a la estación de aquella época), con un pasacalle de Txistularis, acompañados de los encargados de disparar los cohetes y volanderas. Y cuatro fueron los txistularis que tomaron parte en este primer pasacalle: Gerardo Zubillaga, Julen Billelabeitia, Imanol Lejarza y Patxi Ansola. Estos dos últimos (excelentes personas y amigos) venidos de Bilbao a colaborar en esta improvisada kalejira.

Esta actuación tuvo dos motivos especiales: el bautismo como txistulari de Julen Billelabeitia (era su primera actuación en público), y la consagración como insustituibles coheteros de: Víctor Zalbidea, más conocido como “PIPO”, y su asesor técnico Antonio Bilbao “TXIRRI”.

Siguiendo un poco las antiguas costumbres, el pasacalle fue discurriendo por caminos y estradas, con pequeñas paradas en las portaladas de los caseríos, donde se amenizaba con alguna alborada, y recíprocamente correspondían con el típico surtido de galletas y vinos dulces a modo de “amaiketako”.

Hacia mediodía, el grupo de txistularis y sus acompañantes, se acercaron al lugar de la concentración de los participantes en aquel PRIMER CONCURSO DE PAELLAS. El lugar, las semiderruidas tapias que cercaban el pinar de la Vda. del Marqués de Rivas, en las proximidades de Goienetxe. El número de de participantes rondaba la VEINTENA.

Presentadas las paellas participantes, se hizo la correspondiente prueba clasificatoria, y por la tarde se entregaron trofeos a los TRES PRIMEROS CLASIFICADOS.

Hasta el anochecer hubo animada romería al son del txistu y tamboril., formando una animada biribilketa como fin de fiesta, tomando cada cual el rumbo que le correspondía o que mejor le apetecía en aquel momento.

La experiencia tuvo tal aceptación, que antes de finalizar la fiesta ya se hicieron proyectos para repetir el año siguiente.

Al año siguiente se volvió a repetir la experiencia, celebrándose el SEGUNDO CONCURSO DE PAELLAS en el mismo lugar que tuvo la primera edición.

La participación en todos los órdenes (txistularis, participantes al concurso y gente en general) fue notablemente superior a los pronósticos que se habían estimado por los organizadores (todavía la sociedad “IRURENA”) lo que creó algunos problemas a la hora de acomodar las parcelas necesarias para disponer de los fuegos y entornos necesarios que precisa cada cocinero. Pero la buena disposición de los concursantes y cuantos tomaban parte en la fiesta, fue suficiente para superar estos inesperados inconvenientes, y al final todos satisfechos.

A la limitación de espacio se añadía el riesgo de la proximidad de los fuegos a la zona del pinar, por lo que se optó por trasladar la fiesta a las landas del camino que va a la playa de AZKORRI, donde se dio un carácter más acorde con la evolución que en tan poco tiempo había experimentado la fiesta. La sociedad “ITXAS ARGIA” de reciente fundación suplía a la anterior “IRURENA”, haciéndose cargo de todo el complicado engranaje de organización que empezaba a generarse a partir de este momento. Afluencia masiva de vehículos que obligaba a estudiar circulación controlada en evitación de atascos y embotellamientos; distribución planificada de instalación de txosnas y bares, además del necesario acomodo de parcelas destinada a la prueba de las “paellas” y exposición de trofeos y otros premios.

Además del espectáculo propio del concurso de paellas, se celebraron otros acontecimientos complementarios: exhibición de levantadores de piedra y de aizkolaris, con actuaciones de atletas conocidos en aquella época, tales como ARETXA I Y TXATO DE ZEANURI. Esto fue sobre el año 60. Más adelante, allá por el año 64, se celebró el Campeonato de Bizkaia de Aurreskularis.

Los pasacalles comenzaban en Algorta, frente al Asilo, donde se daba una pequeña alborada con acompañamiento de cohetes y volanderas para animar a los niños y ancianos allí acogidos. Se venía andando hasta La Venta, donde después de tomar un pequeño refrigerio, el nutrido grupo de Txistularis se dividía en dos grupos, y por itinerarios diferentes se volvían a juntar en Saratxaga, para llegar juntos al lugar de la fiesta y animar constantemente a todos los allí presentes.

En las landas de AZKORRI se celebraron DIEZ EDICIONES entre los años 1958 a 1967, ambos inclusive.

El proyecto del Ayuntamiento de Getxo, sobre la construcción de un aparcamiento en las mismas landas, y el acondicionamiento y nuevo trazado de los accesos a la playa de Azkorri, obliga a los organizadores a la búsqueda de un nuevo lugar que garantice la continuidad de la fiesta, lo que se consigue gracias a la cesión incondicional de unos terrenos de propiedad particular en las landas de AIXERROTA.

La reiterada presencia de grupos de otros países; belgas, americanos, australianos, japoneses y un largo etc., dio lugar a que el concurso tomara carácter de INTERNACIONAL.